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Aparatos dentales: Qué son y cuál es su función

Los aparatos dentales no son más que unas piezas de alambre que suelen utilizar los odontólogos para corregir la posición de los dientes o mandíbulas desalineadas. Por lo general, la gran mayoría de las personas que utilizan estos aparatos dentales lo hacen durante su adolescencia, pero esto no quiere decir que los adultos no puedan beneficiarse también de ellos y las ventajas para la salud que nos ofrecen. En ese sentido el objetivo principal de los aparatos dentales es alinear de manera perfecta los dientes y la mandíbula con el fin de conseguir una mordida correcta y la sonrisa deseada.

En el caso de solo necesitar una corrección menor, la mejor opción será entonces recurrir a los alineadores transparentes o “aparatos dentales invisibles”, un tipo de ortodoncia diseñada a medida y de “quita y pon”. Hoy en día son cada vez más las personas adultas que los prefieren debido a su aspecto casi invisible y a la comodidad de su uso.

¿En qué casos se utilizan los aparatos dentales?

Los aparatos dentales se utilizan como tratamiento correctivo para diferentes problemas bucodentales, como pueden ser:

  • Alinear los dientes amontonados o torcidos.
  • Eliminar los grandes huecos entre los dientes.
  • Corregir los casos en los que el diente frontal superior se superpone demasiado con respecto al diente inferior, ya sea horizontal (resalte) o vertical (sobremordida).
  • Disponer correctamente los dientes frontales superiores, en caso de que muerdan por detrás de los inferiores (prognatismo).
  • Solventar otros problemas donde la mandíbula está desalineada, lo que provoca una mordida irregular.

Con el uso de estos dispositivos se puede lograr una correcta alineación de los dientes y la mandíbula para de esa manera mejorar drásticamente su apariencia y la salud en general de la boca, la mordida, la masticación y el habla.

¿Los adultos se pueden colocar aparatos dentales?

Sí, pero en estos casos lo más probable es que deban usarlos por un periodo de tiempo más prolongado en comparación con una persona más joven. Sin embargo, se logran resultados muy similares, como en el caso de corregir dientes torcidos o incluso corregir una mandíbula desalineada.

Riesgos de los aparatos dentales

En la mayoría de los casos la colocación y el uso de los aparatos dentales es un procedimiento sumamente seguro. Sin embargo, existen algunos riesgos que debemos conocer:

Riesgos a corto plazo

Los aparatos dentales producen pequeños espacios entre los dientes donde se pueden acumular restos de alimentos e incluso depósitos de placa llenos de bacterias. Si tenemos una mala higiene bucal y no eliminamos estos trozos de comida y la placa acumulados se podría generar:

  • Una pérdida significativa de minerales en la superficie esmaltada externa de los dientes, lo que provocará manchas de color permanente en los dientes.
  • En el peor de los casos pueden producir caries dentales e incluso enfermedades de las encías.

Riesgos a largo plazo

Entre los riesgos a largo plazo de los aparatos dentales tenemos que:

  • Se puede disminuir el tamaño de la raíz del diente: durante el proceso de movimiento del diente, se disuelve parte del hueso a medida que el diente avanza y por detrás de este va dejando hueso nuevo. Por lo tanto, a lo largo del tiempo que el paciente lleve los aparatos de ortodoncia se puede producir una pérdida significativa y permanente de la longitud de la raíz del diente. Como resultado de esto el diente se vuelve menos estable, aunque en la mayoría de los casos esto no es un inconveniente.
  • Se puede perder la corrección: si tras haber sido retirado el aparato dental no se siguen las instrucciones del odontólogo, sobre todo en lo relacionado con la utilización de un retenedor, lo más seguro es que se pierda gran parte de la corrección obtenida con el uso del aparato dental y los dientes vuelvan a su posición original.

¿Cómo reducir los riesgos de daños?

Existen algunos consejos a tener en cuenta si lo que quieres es reducir todo lo posible el riesgo de sufrir daños en los dientes o en los aparatos:

  • Reduce el consumo de alimentos con alto contenido de azúcar y almidón, ya que este tipo de alimentos contribuyen significativamente a la formación de placa y caries.
  • Cepíllate los dientes con cuidado, preferiblemente después de cada comida, con una crema dental que contenga flúor y un cepillo de cerdas suaves.
  • Enjuágate muy bien la boca, de esa manera te aseguras de eliminar correctamente todas las partículas de alimentos que hayan quedado en los aparatos de ortodoncia.
  • Usa un enjuague bucal que contenga flúor si te lo ha recomendado tu odontólogo.
  • Usa hilo dental diariamente tanto a través de los aparatos como debajo de los alambres con ayuda de un enhebrador de hilo dental.
  • Evita a toda costa los alimentos pegajosos, como es el caso de los chicles o los caramelos masticables y cremosos.
  • Evita los alimentos que sean demasiado duros o crujientes, como el hielo, las zanahorias crudas o las manzanas, los caramelos duros y los frutos secos.
  • Visita regularmente a tu odontólogo, para que este realice los controles y las limpiezas necesarias.

¿Cuáles son los pasos en la colocación de un aparato dental?

Por norma general, los problemas de alineación de los dientes se producen durante la etapa de desarrollo de los niños, aunque estos no suelen hacerse visibles hasta una vez que los dientes permanentes empiezan a traspasar las encías (erupción). Por ello, lo mejor en estos casos es que el paciente espere hasta que haya salido una cantidad adecuada de dientes antes de proceder a la colocación de los aparatos dentales. Es precisamente por esa razón por la que la mayoría de los niños empieza a utilizar aparatos dentales a la edad de 8 a 14 años, ya que es el punto en el que los huesos del rostro aún se encuentran en crecimiento, por lo que resulta mucho más sencillo y rápido desplazar los dientes.

La preparación para la colocación de los aparatos dentales suele involucrar:

  • Realizar una exploración bucodental: el odontólogo deberá llevar a cabo un examen exhaustivo de los dientes, los maxilares y la boca.
  • Hacer radiografías: lo ideal es tomar una serie de radiografías con el objetivo de conocer la posición exacta de los dientes. La que se hace con mayor frecuencia es la radiografía panorámica, ya que esta muestra los dientes superiores e inferiores en posición de mordedura, así como los dientes en proceso de formación dentro de los maxilares.
  • Tomar modelos de yeso: normalmente el odontólogo hace morder un material blando que debe permanecer sobre los dientes durante unos minutos a medida que se va endureciendo poco a poco.  A partir de esa impresión, posteriormente se logrará obtener un modelo de yeso de tus dientes, con el cual el odontólogo evaluará tu mordida.
  • Extraer algunos dientes en el caso de tenerlos muy apiñados. Esto se hace solo en ocasiones puntuales en las que haya poco espacio en la mandíbula para todos los dientes. En esos casos el odontólogo recomendará la extracción de uno o más dientes permanentes para de esa manera tener espacio para la correcta disposición del resto de los dientes.

Una vez que el odontólogo haya terminado con el estudio y haya evaluado por completo los dientes y los maxilares, procederá a realizar un plan de tratamiento totalmente personalizado para el paciente. En la mayoría de los casos, este plan de tratamiento implica la colocación de aparatos dentales fijos, los cuales se adhieren a los dientes en forma temporal.

¿Cuáles son los resultados de los aparatos dentales?

Los aparatos dentales son muy efectivos a la hora de alinear dientes torcidos, así como de corregir las mandíbulas que se encuentren en una posición inadecuada. Estos dispositivos dentales nos ayudan tanto a crear una linda sonrisa como a tener una boca sana.

En promedio, la mayoría de los pacientes suelen usar aparatos dentales durante un periodo de 1 a 3 años. En cambio, los retenedores sí se tienen que usar indefinidamente para asegurar que los resultados finales perduren y los dientes no se mueven.

En definitiva, lo ideal será seguir siempre las instrucciones del odontólogo, especialmente durante el período en el que estemos llevando aparato, para de esa manera obtener los mejores resultados. Por eso, después de quitar los aparatos dentales es de suma importancia usar el retenedor según las instrucciones del odontólogo.

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Sobre mí

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Sara Gil

Soy la Dra. Sara Gil, especialista en ortodoncia Madrid y certificada Invisalign Diamond, y en esta web quiero dar información y respuesta a casos reales de ortodoncia invisible, la técnica de vanguardia que ha revolucionado la Odontología. ¡Bienvenid@s!

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